martes, 30 de diciembre de 2008

"El tercer sexo"

-"Un hombre chiquitín
es una paradoja, pero
al menos es un hombre;
pero una mujer pequeñita
me parece de sexo
diferente cuando la
comparo con las mujeres
altas".
Así se expresaba un
maestro viejo de baile.
Una mujer pequeña no puede
ser bella, decía también el
viejo Aristóteles.

NIETZSCHE, Fiedrich, Obras Inmortales,La Gaya Ciencia, España, 2003, Edicomunicación, pág.: 230, LXXV

sábado, 2 de agosto de 2008

El Objeto del PLACER

Para comprender de que manera el uso de la APHRODISIA queda problematizado en la reflexión sobre el amor de los muchachos, hay que recordar un principio que no es sin duda propio de la cultura griega, pero que adquirió con ella una importancia considerable y ejerció, en las apreciaciones morales un poder determinante.
Se trata del principio de isomorfismo entre relación sexual y relación social. Por tal hay que entender que la relación sexual - siempre pensada a partir del acto-modelo de la penetración y de una polaridad que opone actividad y pasividad- es percibida como del mismo tipo que la relación entre superior e inferior, el que domina y el que es dominado, el que somete y el que es sometido, el que vence y el que es vencido.
Las prácticas del placer se reflexionan a través de las mismas categorías que el campo de las rivalidades y de las jerarquías sociales: analogía en la estructura AGONISTA, en las oposiciones y diferenciaciones, en los valores afectados por los papeles respectivos de los compañeros.
Y a partir de ahí, puede comprenderse que en el comportamiento sexual hay un papel que es intrínsicamente honorable y al que se valora con derecho pleno: es el que consiste en ser activo, en dominar, en penetrar y en ejercer así su superioridad.

Foucault Michel,HISTORIA DE LA SEXUALIDAD, 2-el uso de los placeres

Me pregunto...me pregunto

¿Por qué es el ente y no más bien la nada?
es al parecer la primera de todas las preguntas.

miércoles, 30 de julio de 2008

El texto imposible y desconcertante

Catorce años después de publicar "El origen de la tragedia, desde el espíritu de la música", en 1886 Nietzche escribe un ensayo de autocrítica y lo pública en 1887 con el título de "El origen de la tragedia", su vida y su pensamiento se veían influenciados por el rompimiento definitivo con Wagner, Shopenhauer, su madre, su hermana y amigos.
El contexto del ensayo es la guerra franco-prusiana, en la que Friedrich sirve como oficial de sanidad. Disentería y diftería como medalla, trajo consigo de su trabajo como oficial y en su cabeza anidaron pensamientos acerca de los griegos:

" ¿Cómo es eso, que los griegos, la raza más discreta, la raza más bella, la más justamente envidiada, la mejor avenida con la vida, precisamente ellos tuvieran necesidad de tragedia; más aún: del arte? ¿Y por qué? ¿Cuál es la razón del arte griego?"

"¿Es necesariamente el pesimismo el signo de la decadencia, de la desilusión, del cansancio y del debilitamiento de los instintos, como fue para los indios, como, según todas las apariencias, es en todos nosotros, los hombres modernos y europeos?
¿Hay un pesimismo de los fuertes? ¿Una inclinación intelectual a la dureza, al horror, al mal, a la incertidumbre de la existencia, producida por la exuberancia de la salud, por un exceso de vida?"
*

*Citas tomadas de EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA;Ensayo de autocrítica, 1.

lunes, 21 de julio de 2008

El Anticristo.... de la Compasión

La compasión obstaculiza en conjunto la ley de evolución,
que es la ley de la selección. Ella conserva lo que está
maduro para perecer, ella opone resistencia para favorecer
a los desheredados y condenados de la vida, ella le da a
la vida misma, por la abundancia de cosas malogradas de toda
especie que retiene en la vida, un aspecto sombrío y dudoso
Se ha osado llamar virtud a la compasión ( en toda moral
aristocrática se la considera una debilidad ).

7, pag.:31 El Anticristo, Friedrich Nietzsche

miércoles, 16 de julio de 2008

ZARATHUSTRA......de la virtud



Hermano mío,
si posees una virtud, y ella es realmente tuya,
con nadie la compartirás.

Querrás llamarla por su nombre y acariciarla,
querrás tirarla de las orejas y reirte de ella.

Pues bien, entonces tendrás en común con el pueblo
el nombre que le des, y te habrás convertido,
con tu virtud, en pueblo y en rebaño.

Obrarás mejor si dices: algo inefable y sin nombre
es el tormento de mi espíritu,
la dulzura de mi alma,
el hambre que roe mis entrañas.

Ojalá tu virtud sea tan alta que no consienta
la familiaridad de los hombres....

Si tienes que hablar sobre ella, no te avergüence
el tartamudear.


FIEDRICH NIETZSCHE, ASÍ HABLÓ ZARATHUSTRA